De Cuba con humor y amor

Aquí el lector encontrará chistes, cuentos, poesías humoristicas y comentarios de humor; además, incluiré informaciones e investigaciones sobre el humorismo y las historietas (comics) cubanos.

lunes, agosto 28, 2006

“YO DISFRUTO TRABAJAR EL HUMORISMO”

Saludos, queridos amigos:
Me siento muy feliz de volverme a encontrar con ustedes, aunque no sea con la frecuencia con la que desearía hacerlo. Pero lo importante es la constancia, y que aunque sea de manera algo espaciada no abandone mi fidelidad a aquellos lectores que honran con su visita a este modesto blog.
Hoy les traigo una entrevista que le hice a ese destacado caricaturista cubano que firma LACOSTE (Enrique Lacoste Prince),y que por la calidad de su trabajo y las experiencias profesionales que aporta, estoy seguro que resultará de interés para aquellos afionados al humorismo gráfico cubano.
Y sin más demora, ahí les va la entrevista:

“YO DISFRUTO TRABAJAR EL HUMORISMO”
(ENTREVISTA AL CARICATURISTA LACOSTE)

Ante mí tengo al caricaturista Enrique Lacoste Prince. Sus apellidos revelan que su tronco familiar no proviene precisamente de ancestros ibéricos. Se lo preguntamos y nos narra una interesante historia que parte de la región central de la Isla, donde, a raíz de la Revolución de Haití, se estableció un terrateniente francés de apellido Lacoste, quien dio su apellido a los esclavos africanos de su propiedad. Uno de los libertos salidos de esa plantación, da origen a la rama materna de su árbol genealógico.
El apellido Prince, proviene de un banquero inglés, --Frederic Prince--, que luego de casarse en Martinica con una negra nativa –Ana Nancy--, vino a residir en Cuba. Al poco tiempo la abandonó y se marchó a los EE.UU. Más adelante, al tronco familiar se incorporó, por la vía materna, un chino de Cantón. Y, para completar, no faltó hasta algo de sangre española. Dicen que en Cuba todos tienen de congo o de carabalí, pero en el caso de nuestro entrevistado ¡se les fue la mano!

Enrique Lacoste llegó retrasado en el tiempo al humorismo. Él mismo se califica como “un novato tardío”. Antes de dedicarse profesionalmente al arte de hacer reír mediante dibujos, laboró en otras ocupaciones que no eran exactamente su vocación. No le resultó fácil reencontrarse a sí mismo en tal sentido y ser hoy un joven humorista que peina canas, y que batalla aceleradamente por recuperar el tiempo perdido.

¿Por qué no estudió tempranamente dibujo?

Nació en Ciudad de la Habana, el 5 de septiembre de 1952, De niño le encantaba dibujar, como suele suceder en todos los pequeños, y despuntaba bien. Su deseo de matricular en alguna escuela de artes plásticas no fue bien recibido por sus padres, quienes le quitaron de la mente esta idea, debido a que en aquellos tiempos existía el criterio, bastante generalizado, de que el dibujo y la pintura no eran una buena opción de trabajo. Había que estudiar algo que –en opinión de ellos-- resultara más provechoso.

El Lacoste soldado, ingeniero, poeta y músico.

El llamado al Servicio Militar llegó y su vida parecía que iba a encaminarse por otros derroteros. Dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias le tocó instruirse en la esfera de la mecánica. Con una brigada de tanques participó en la guerra de Angola, combatiendo contra los racistas sudafricanos. Y en el Instituto Técnico Militar se hizo Ingeniero mecánico en la especialidad del transporte.
Parecía que su vida se había encaminado definitivamente por una profesión “segura y provechosa”. Pero en el fondo de su alma se mantenía encendida la llamita de su secreta vocación artística.
Dentro de las propias filas militares se reveló aquel interés latente por el dibujo y por otras manifestaciones culturales. En la unidad donde radicaba, formó parte de un equipo de propaganda que hacía carteles y dibujos para los murales. Y en las tensas noches de campamento y trinchera en África, escribía décimas y otros poemas, que encontraron espacio en las páginas de la revista cubana Verde Olivo. Aún recuerda una poesía que, escrita en esas condiciones, le dedicó a su madre.
Pero no fue sólo eso. Incluso, allí, a miles de millas de la patria y afrontando la muerte en cada combate, aprovechó la presencia de un compañero de armas, músico, y aprendió a tocar guitarra.

¿Cómo llega al humorismo?

La existencia de los hombres tiene a veces caminos tortuosos, y en ocasiones paradójicos. El llamado período especial, que obligó al cierre de muchas fábricas por falta de combustible y materias primas, representó para él, precisamente la puerta por donde logró rectificar su rumbo.
El cierre de su empresa, le impediría seguir momentáneamente laborando como ingeniero mecánico; se le convocó junto a otros que estaban en situación similar, para una reunión, donde se les explicaría su nueva opción de trabajo. Mientras el responsable de la reubicación laboral les explicaba que tendrían empleo en una base de transporte, en Santiago de las Vegas, Lacoste posó su vista en un cuadro que decoraba una de las paredes del salón. Había en él la figura de un caballo. Y mientras escuchaba al orador, su pluma comenzó a reproducir esa imagen sobre una hoja de papel. Al terminar, notó que le había quedado sorprendentemente bien. Comprendió que no sólo seguía teniendo vivo el deseo de dibujar, sino que también había en él una capacidad en bruto, que merecía ser rescatada.
A partir de aquel momento, y durante las semanas que siguieron, buscó ejemplares del semanario Palante y se puso a practicar, reproduciendo los personajes de los chistes gráficos. Dibujaba rostros y se los mostraba a un especialista para que opinara y le hiciera sugerencias.
Así, practicando insistentemente, logró hacer con buen nivel de calidad una caricatura personal de Serrano, locutor del Noticiero de TV; la presentó en Palante y fue aceptada. Ese fue un gran día: su comienzo.

¿Sus inicios como profesional del humorismo?

Se vinculó con los dibujantes experimentados, y matriculó en un taller que dirigía el caricaturista Betanzos, en el Centro Experimental de las Artes Visuales, de 23 y C, donde aprendió a manejar los códigos y recursos del humor gráfico. Empezó a publicar y a obtener resultados estimulantes. Vinieron los premios y menciones, y se incorporó a la Asociación de Humoristas Cubanos, donde llegó a formar parte de su dirección ejecutiva.
A fines de 1997 logra ser admitido como ilustrador en la revista Bohemia, donde labora dos años. En el 2000 pasa a trabajar como dibujante humorístico en Palante, su actual centro de trabajo.

¿Qué técnica prefiere emplear para sus obras?

Los diez años que lleva en el quehacer humorístico le han enseñado mucho, pero sabe que aún puede aprender mucho más, y en ese objetivo está enfrascado, en una constante búsqueda, ensayando y aprovechando todo lo que de cada técnica pictórica pueda sacar.
Según reconoce, hay un tiempo en el que todo el que comienza está sujeto a las múltiples influencias de aquellos consagrados del oficio, hasta que poco a poco, el dibujante se va haciendo de su propio estilo. No quiere encasillarse, ni adoptar esquemas formales en su línea de hacer humor, sino dejar que la propia línea vaya saliendo por sí misma, se depure y adopte los rasgos definitivos que la han de caracterizar. No se ha puesto a buscar un estilo; ese, en su opinión, llega solo.
Desde el punto de vista del uso de los materiales, trata de experimentar con todos: la tempera, el acrílico, el óleo; pero considera que para hacer caricaturas, la tinta y la acuarela le resultan más apropiadas.

¿Preferencia por algún género?

Le gusta mucho hacer caricaturas personales, las disfruta. Confiesa que hacer la caricatura personal es un reto, es más complicado de lo que el común de las personas piensa; requiere de un trabajo especial, de un proceso de búsqueda de los elementos distintivos de la persona que se pretende representar. Y hay que trabajarla con mucho esmero para lograr lo que uno quiere. Es para él como un rompecabezas, como quien se adentra en un laberinto y debe ir encontrando el camino a donde quiere llegar.
En esta especialidad ha logrado sedimentar cierta experiencia a lo largo de tres años en los que, a través de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), acudió de manera sistemática a realizar caricaturas personales instantáneas a los huéspedes del Hotel Cohiba, en la capital cubana. Esta práctica le fue muy valiosa.
También se siente muy a gusto haciendo chistes gráficos de humor general. Y no menos interesante le resulta el humor político.

¿En qué condiciones le gusta crear sus dibujos?

Escoge trabajar de noche, en la tranquilidad de su casa. Cuando está entintando o dando color, le gusta escuchar una música instrumental suave, relajante. Pero en la etapa más complicada del proceso creativo, que es la búsqueda del tema y encontrar la mejor manera para plasmar esa idea, nada de música; necesita el mayor silencio posible.

Sus gustos personales

Emplea su tiempo libre de muy diversas formas. Visita museos y galerías de arte. Le gusta la lectura de buenas novelas y poesías. También lee con gusto las biografías de personalidades célebres y la literatura policíaca. En música, siente preferencia por el jazz, el flamenco, la trova y la música sinfónica. La bailable, sólo cuando va a bailar. Le gustan los buenos filmes, aunque dispone de poco tiempo para ir al cine; los ve por TV. Le desagradan las películas de una violencia morbosa.
Le encanta ver los partidos de béisbol y fútbol. Como buen capitalino es aficionado del equipo Industriales. Cuando era adolescente jugaba a la pelota y se desempeñaba bastante bien, pero ya no le interesa practicarla. Si de jugar se trata, se inclina por el ajedrez. No colecciona nada. Entre las frutas escoge el mango. En estos momentos no tiene ninguna mascota; pero tiempo atrás tuvo un perro pastor alemán llamado Zeus, y una perrita salchicha nombrada Luna, que murió de vieja.

¿Qué significa el humorismo para Lacoste?

Cuando le hago la pregunta, no lo piensa dos veces, y me responde con énfasis: “Es haberme encontrado a mí mismo”. Y agrega: “En mis 52 años de vida es la primera vez que estoy trabajando en algo que me gusta realmente, que me hace sentirme bien. Para mí, pasarme una madrugada entera trabajando en el humorismo no es un “castigo”, nada ingrato, sino todo lo contrario: es un disfrute, un placer”.

Entrevistó: ISCAJIM

viernes, julio 14, 2006

SOL CALIENTE Y LOS SIETE ENANITOS

Saludos, queridos amigos:
Otra vez estoy aquí con ustedes, en una temporada veraniega que ya se inicia en Cuba bastante calurosa, y que demanda que los trabajadores tomen sus merecidas vacaciones pagadas y junto a sus familas busquen la manera de refrescar después de meses de arduo trabajo. He creído oportuno a propósito del verano y el calor presentarles el siguiente texto, que hice para la edición de julio del periódico humorístico PALANTE. Espero que les agrade y que disfruten de todas las cosas buenas de este verano. Chao.

SOL CALIENTE Y LOS SIETE ENANITOS
(Comentario humorístico)

Cuba, por su posición en la esfera planetaria, es un país tropical y el verano se nos presenta largo como una vara de tumbar cocos. Sin embargo, cuando en nuestro archipiélago mencionamos la palabra verano, pensamos en julio y sobre todo en el soberano emperador Augusto, perdón, quise decir, en el soberbio mes de Agosto. Porque agosto es el rey de los calores (si bien mayo es muy colorido, agosto es muy calorido). Y a la gente le cuesta trabajo trabajar, valga la redundancia. Aunque, el país no puede paralizarse, y al que le tocó, le tocó.
Pero, bueno, volviendo a la parte sabrosa del tema: el verano nos sofoca, y nos pide refrescarnos con un cambio de ambiente; dejar atrás las paredes del hogar (recuerde que hogar quiere decir “fuego”), y sumergirnos en todo lo sumergible que sea refrescante. Ahí es donde aparecen la playa, el campismo, la piscina, el muro del malecón (del lado de acá, donde no haya peligro de que un tiburón nos haga una maleconada).
A mí, particularmente me gusta el campismo, porque uno está en contacto con la madre natura.
Por su parte, la playa es maravillosa: mar, sol, arena, aire puro, bikinis, tangas, y todo lo demás que se ve, y también lo que no se ve pero que uno se imagina. Pero al mismo tiempo, la playa nos fascina a tal grado que después, no podemos dormir durante varios días, por las peladuras del pellejo. Es el mes de los “camarones” ambulantes, y del “mírame y no me toques”.
También es un mes donde no faltan algunas sorpresas. Sí, porque en ocasiones salimos a la playa a refrescarnos, nos sorprende un aguacero, y regresamos a la casa más fresquitos de lo que habíamos programado. Paradójicamente, para que la playa cumpla su función refrescadora, debe haber un día donde el sol raje las piedras. ¿Seremos masoquistas?
Pero, verano no es sólo campismo y playa, también es distracciones culturales, deportivas, y de otras índoles que nos cambien la rutina del año. Ahí es donde entran a jugar los juegos, es decir, los deportes, que inundan nuestras pantallas, excitando el corazón juvenil de todos los que tienen en corazón joven. Y tenemos los tentadores programas que ofrece cada año la TV de Verano. Es un ambiente donde se combinan armoniosamente televisor y ventilador, junto a un refresquito de frutas bien frío (no hablo de un “jaibolito”, para que no crean que quiero promover el alcoholismo; tampoco digo una cervecita helada, porque resulta demasiado tentadora para tomarse una sola, y uno se va entusiasmando y entusiasmando... y entre el precio de la cerveza, la tentación del calor y la frugalidad de los ahorros, cuando nos percatamos, la cosa se nos ha puesto peluda).
Pero bien, en resumen, el verano es la etapa de descargar a tierra nuestros agobios con vistas a reiniciar el año laboral y estudiantil con nuevos bríos, que buena falta le hace al país.
NOTA.- Como se habrán podido percatar, el título no viene al caso, ni tiene nada que ver con el contenido del texto que escribí, pero no me va a negar que tiene gancho, y como los lectores veraniegos son muy curiosos, seguro que funcionó y lo leyeron. De todas formas, si en los países fríos hubo una invernal Blanca Nieves, en nuestro terruño tropical puede haber un Sol Caliente con Siete Enanitos. Seguramente después de leer este disparatado argumento, usted exclamará: “¡Ño, de que los hay, los hay!” Y me estará dando la razón. (Este chiste lo inventó Matusalén, pero viene bien).

Autor: ISCAJIM.

jueves, abril 06, 2006

MI OBRA ES MI PROPIA VIDA

De Cuba con humor y amor
(ENTREVISTA A DESTACADO HUMORISTA CUBANO)


Saludos queridos amigos lectores:
Ante todo mi siempre fraternal gratitud por visitar este modesto blog, en el que trato de poner materiales que puedan resultar de interés y de agrado.
Ahora les traigo una entrevista que le hice al caricaturista MANUEL HERNANDEZ ("Manuel"), quien según una encuesta realizada entre académicos, críticos y especialistas cubanos en el año 2000, fue seleccionado entre los 20 caricaturistas más destacados de Cuba en el siglo XX. Ya en 1985 integró la antología de los Mejores Humoristas del mundo, a cargo de Bokforlaget bra bocker ab, de Suecia. (Espero que el nombrecito me haya quedado bien, porque yo no sé sueco). Y entre los muchos premios internacionales que ha recibido, se encuentra uno que lo pongo porque me parece importante destacar: la Medalla "Pablo Picasso" que en 1997, en FIART'97, le otorgó el Consejo Mundial de la UNESCO.
Por sus méritos como intelectual fue electo Diputado al Parlamento Cubano, y me honro con su amistad. Y aparte de todo eso, es una modestísima persona.
Y después de esta amplia introducción, ya paso a la entrevista. Ahí va:

“MI OBRA ES MI PROPIA VIDA”

Durante varios días estuve por la geografía de la Bienal Internacional del Humor, tratando de pescar a Manuel Hernández, Premio Nacional de Periodismo “José Martí”. Pero parecía imposible, debido a que son muchos los que reclaman su presencia, demasiada gente quiere compartir su conversación, y él es sencillo y conversador como en los inicios de su carrera, hace ya más de tres décadas.
La ocasión se me presentó durante una exposición en el Pabellón de la Cultura, en ExpoCuba. Allí lo vi sentado en un cubo de madera haciéndole caricaturas personales a los asistentes. Le pregunté si estaba dispuesto a responder a mis preguntas mientras trabajaba, y accedió. Me senté a su lado y comenzamos este diálogo.

Quiero que me hables sobre cómo ves tú el proceso creativo de tus obras. ¿Cuáles son los factores esenciales para hacer una caricatura?

--Voy a hablar de mi caso. La creación en la caricatura de prensa hay que verla como un proceso cultural, intelectual, y es el resultado, ante todo, de digerir una gran cantidad de información previa que te dé la panorámica social. Para que surja la caricatura, se requiere haber captado suficiente información que permita sacar las ideas. Esa información sale de la lectura de la prensa diaria, de los noticieros, de la televisión, lo que vemos en la calle, incluso de todo lo que sucede a nuestro alrededor, hasta en el hogar. La creación humorística es un proceso cultural, intelectual y responde a esos factores. El acto de creación es un sufrimiento, una búsqueda.
Por otra parte, hay que aprender a captar el chiste; hay que desarrollar como una especie de sexto sentido especializado en esto, que se entrena constantemente para “ver” el chiste. Creo que algo parecido le debe pasar al fotógrafo, que sabe descubrir la imagen precisa en el momento oportuno. Atrapar la idea humorista es como si cazaras la nota necesaria; no irse con la nota elemental, no la primera que nos viene a la mete sino la nota correcta, la exacta que buscamos. Dicen que a Stravinski le preguntaron una vez que cuándo él “sentía” una obra, si cuando la terminaba, o en qué otro momento, y él respondió algo así como: “cuando me paso mucho tiempo buscando una nota y la encuentro”. Y así sucede también en el dibujo humorístico. Porque, si uno quiere hacer un buen trabajo no puede ser facilista; tiene que trabajar con mucha responsabilidad y respeto para al espacio que se le ha confiado en el periódico, y que los lectores esperan. Ese espacio de que dispones es un privilegio que debes asumir consecuentemente. Y sobre todo si estás consciente de que lo que haces va a perdurar, que lo leerán personas dentro de 50 años y también te valorarán.

¿Cómo te gusta trabajar: en silencio, con música, en qué condiciones?

- No. No requiero de ningún tipo de condiciones especiales, ni ninguna clase de silla, ni de sitio, todo absolutamente normal. Ni siquiera he exigido silencio a mi alrededor. Me acostumbré a trabajar en la Redacción de un periódico, rodeado de gente, conversando con los compañeros, con ruidos. Eso no es una receta, claro. Cada cual se adapta a su medio.

¿Te trazas algún tipo de esquema o de pie forzado estilístico en la realización de tu obra?

-No. No me trazo ninguna clase de esquema en mi estilo. Para mí lo fundamental es la idea, más que el dibujo. Lo primero es tener la idea, que es lo más difícil, y luego viene todo lo demás. El dibujo se acomoda a la idea. Y hay que encontrar la mejor forma de plantearla, que el globo diga precisamente lo que yo necesito. Para eso yo me meto dentro de la caricatura, me pongo en la sicología de los personajes del chiste. Y hasta hablo como ellos. A veces mi mujer me oye y me dice: “Te volviste loco, estás hablando solo”. Y yo le respondo: “No estoy hablando yo, son los muñequitos”. Y es que estoy metido dentro de uno de los personajes, buscando las palabras que digan las cosas como yo quiero, que me suene de la manera precisa.

¿No te interesa trabajar personajes fijos en tus caricaturas?

-No. Tuve que desarrollar una sección fija durante doce años en la revista Prisma, que era un campesino latinoamericano, con sus luchas. Aparecía en una página completa en forma de historieta. Yo dibujaba el chiste final, el desenlace; luego iba hacia atrás dibujando el resto de la historieta, y para no aburrirme lo trabajaba con collage.

¿Cómo fue tu tránsito de la caricatura de prensa a la cerámica? ¿Te resultó traumático tener que pasar de un soporte al otro?

-Traumático no. Yo lo mismo estoy en un tipo de trabajo que en otro, donde pueda ser útil. Porque lo que hago, lo hago con amor. No puedo hacer esto bien y lo otro mal; haga lo que haga, me tengo que esforzar porque me salga bien. Lo mismo sea la caricatura en un papel que en un plato, que un trabajo en el campo. Uno siente un compromiso consigo mismo y tiene que realizar con calidad todo lo que hace. Además, me gusta el trabajo experimental. En este tipo de obra cualquier soporte puede servir; donde se haga no importa siempre que se haga bien: lo mismo dibujes sobre una yagua que encima de una piedra.
Y la vida es un constante experimento.

¿Y cómo te va con la pintura?

Me va bien. Tuve ya exposiciones de pintura al óleo en Cataluña, España, y en Perpignan, Francia. Y las pinturas sobre platos las he expuesto en México. Y trabajé dos meses en el Instituto Internacional de Cerámica, en Faenza, Italia, que es un centro muy prestigioso.
Hace poco un inglés me decía que ahora me conocen más en Europa como pintor que como caricaturista.

¿Cuál es el tema preferido de tus obras?

Es el hombre y la sociedad. Pero mi obra no es agresiva, es una pintura de gente feliz, que agrada, es poética, edificante.
Conversando con un extranjero me decía: “Hay una cosa en tu pintura que quizás ustedes no se den cuenta, porque les es algo cotidiano, pero en ella está la Revolución”. Y yo le decía: “Pero, yo no pinto milicianos, cosas de esas...” Y él me respondía: “No importa. Tú pintas gente de pueblo feliz; y en esa felicidad está la Revolución. No son campesinos de otros países del Tercer Mundo, con sus terribles problemas y sus dolores; los tuyos son sensuales, tienen amor, transpiran la identidad nacional y reflejan a tu país. Esos que tú pintas son de Cuba, son la Revolución”.

¿Cuáles son tus proyectos?

El trabajo normal. Lo malo fue el primer momento del período especial, cuando las limitaciones de papel nos impidieron seguir dibujando en la prensa, como de costumbre. Sentí como si me faltara un pedazo y me encontré que debía buscar otras vías; y no era sólo hacer cosas nuevas sino tener logros en eso que hiciera. Porque eso es igual que si el hombre siembra y no recoge buena cosecha, no sirvió lo que hizo. Y lo logré. Ahora mis proyectos son seguir haciendo mis platos, pintando. Además, continuar colaborando con el periódico Girón, de Matanzas, que es un compromiso que tengo una vez por semana. Allí trabajé todo el tema de Elián, que me impactó mucho y lo desarrollé con fuerza. Esa práctica en el periódico me permitió entrar nuevamente en el ritmo del trabajo de la prensa.
Cuando yo trabajaba en Granma y tenía que hacer una caricatura diaria; desde antes iba madurando la idea, siempre estaba pensando en ella, laborando en su concepción. Cuando uno tiene una responsabilidad de esa clase tiene que andar creando todo el tiempo. Pero, cuando uno está durante una etapa alejado de ese ejercicio, pierde la distancia, como los boxeadores. Y esa práctica hace falta. Ahora, haciendo la caricatura del periódico Girón, como es semanal, puedo madurar la idea sin grandes presiones, y me permite establecer un rigor, un entrenamiento. En fin, que mi proyecto es seguir haciendo, porque la obra es la propia vida de uno.

Entrevistó ISCAJIM

miércoles, marzo 15, 2006

UN DIBUJANTE CON ALGO MÁS QUE SUERTE

De Cuba con humor y amor

Mis queridos lectores:
A continuación les voy a ofrecer una entrevista que hace algún tiempo le hice s uno de nuestros jóvenes caricaturistas, ALBERTO jEREZ, quien ha ido acumulando una significativa cantidad de premios internaciones. Al momento de hacerle esta entrevista, él acababa de recibir la noticia de que ganó el Grand Prix en el 40º Festival Internacional del humor Knokke-Heist, en Bélgica: uno de los más codiciados de Europa. Sin embargo, este joven (n. 16 Sept. 1971), habanero criado en la provincia de Holguín, ya está acostumbrado a esas noticias. En su corta vida como dibujante ya había recibido 21 premios internacionales, y había demostrado ser muy consistente en su puntería como concursante. Lo confirma el hecho de que, desde 1992, en que comenzó a presentar sus trabajos, no había dejado ¡ni un solo año! de ganar algún premio o mención en tales certámenes.
Cuba, Francia, EE.UU, Japón, Lituania, Bélgica, Irán, Indonesia, Croacia, Corea, Taiwán, Italia y Macedonia, han reconocido su talento creador, y en algunos países dos y tres veces.
Todo ello es motivo suficiente para que hayamos decidido hacerle una entrevista a Alberto Jerez, con vistas a enterarnos de sus secretos artísticos y personales. Y, sin más, ahí les va la entrevista:

UN DIBUJANTE CON ALGO MÁS QUE SUERTE

--¿CÓMO TE INSPIRAS PARA TUS OBRAS?
--Miro muchas revistas, principalmente publicaciones de humor, catálogos de concursos, etc. Viendo lo que se publica internacionalmente, el trabajo de otros creadores, uno se actualiza, se informa de los gustos y las tendencias en el mundo contemporáneo; pero también sirve de fuente de inspiración. El caricaturista profesional no es un simple consumidor de humor, es ante todo un creador. Por lo tanto, no mira el trabajo de sus colegas nacionales o extranjeros como simples dibujos para reír, sino como productos del intelecto, como obras capaces de ser analizadas, desmontadas en piezas, y en las que se debe profundizar. Hay que desentrañar la gama de posibilidades que pudo manejar aquel autor para llegar a la opción seleccionada. Y, más aún, es importante hurgar en las variantes derivadas de esa, que probablemente el artista no haya descubierto. Algunas caricaturas pueden conducir a otras ideas, por carambola, quizás muy diferentes a lo que vimos dibujado. Esto es un fenómeno comprensible, si tenemos en cuenta que cada creador tiene su propio universo de conocimientos y experiencias; y las cosas que uno ve y procesa mentalmente, encuentran una caja de resonancia en nuestro propio mundo interior, establecen asociaciones con miles de imágenes, vivencias y conceptos que tenemos almacenados en el cerebro. Ese complejo proceso puede dar como resultado cosas novedosas.

--APARTE DE ESO ¿HAY ALGÚN SECRETO EN LOS BUENOS RESULTADOS QUE OBTIENES EN LOS CONCURSOS, EN PAÍSES TAN DIFERENTES?
--No creo que haya secretos. Lo fundamental es el talento y el trabajo. Lo demás es tener suerte. Y yo he tenido suerte.
De todas formas, te diré que hay algo que resulta digno de mencionar, en esto de los concursos, y que quizás pueda tener alguna relación con los resultados que he obtenido. Todos los salones internacionales no son iguales, tienen sus características, sus peculiaridades y su sicología, que dependen de muchos factores nacionales, culturales, de idiosincrasia, tradiciones, y otras cosas.
Esos detalles no aparecen en ningún requisito, en ningún texto, pero están ahí, en el fondo; no se ven pero existen, y hay que desentrañarlos y tenerlos en cuenta. Es difícil de explicar, hay que descubrirlos por uno mismo a través de la observación, del estudio cuidadoso de lo que año tras año resulta premiado en cada uno de ellos, de lo que sus jurados seleccionan, de lo que publican. Por eso, antes de mandar a un certamen, yo tomo eso en cuenta, y no dejo de revisar sus catálogos de los últimos años. Esta práctica va creando cierto entrenamiento, y ya yo sé cuándo una caricatura sirve para un lugar y cuándo es mejor para otro, dónde puede tener éxito y dónde no.

--¿CÓMO DESARROLLAS TU PROCESO DE CREACIÓN? TRATA DE DESCRIBIRLO.
--A pesar de que yo no formo parte de la plantilla de un centro laboral, trabajo todos los días de una manera muy sistemática y con una disciplina. Dos o tres días a la semana los dedico a crear. El resto de los días lo que hago es reproducir las ideas con los requisitos formales que se establecen para mandarlas a concursos y para exposiciones.
De esas dos actividades la más difícil es la de creación, porque requiere de un mayor esfuerzo mental, de concentración y búsqueda. Para ello, me levanto por la mañana y me siento a la mesa del comedor de mi casa, yo solo, lo más tranquilo que puedo. Me gusta trabajar de día, por la mañana, es cuando mejor me siento. A veces me propongo un tema, y comienzo a darle vueltas y más vueltas... Trato de buscarle comicidad, los posibles enfoques que se le pueden dar a ese tema (puede ser el árbol, el turismo, el automóvil, cualquiera), procurando encontrarle facetas originales, aspectos que resulten novedosos, curiosos, sorprendentes o absurdos. En esa búsqueda, por mi mente pueden pasar pocas o muchas alternativas, según sea el caso. Cada opción que se me ocurre, yo la valoro detenidamente, la someto a un análisis crítico cuidadoso de sus pro y sus contra; me cuestiono cómo la pueden apreciar otras personas, según si es para la prensa o para un concurso, si va a ser hecha en blanco y negro o si merece hacerse en colores. Muchas veces tengo una idea, y me paso horas y horas pensando en la mejor forma de representarla, desechando una tras otra distintas maneras que no acaban de convencerme. Y puede que ese día no logre encontrar la imagen precisa que yo quiero; entonces, la dejo a un lado, la guardo para retomarla en otra ocasión, con la mente fresca, para seguir trabajando sobre ella. Y quizás un día, de repente, se me ocurra la solución que tanto había buscado; hasta durmiendo. O puede que esa idea siga archivada, esperando un momento más feliz.

--¿REQUIERES DE ALGUNAS CONDICIONES ESPECIALES PARA TRABAJAR?
--Ya dije que me gusta la soledad, estar tranquilo. También me agrada poner música, una música suave, instrumental. A veces sintonizo “Radio Enciclopedia” o pongo la que guardo en casetes, pero bajito. Cuando estoy creando, no puedo conversar, ni me gusta que me interrumpan o me perturben hablando a mi lado. Esto a veces no es fácil, porque soy casado, y tengo un niño de un año y ocho meses –Manuel Alejandro--, que todavía no entiende de mis necesidades.
En los días en que me dedico a reproducir caricaturas para concursos o exposiciones, es diferente. Puede haber un ejército a mi alrededor, que no me molesta.

--¿CUÁLES SON TUS GUSTOS?
--Me gusta mucho la naturaleza, vivir en contacto con ella. Me duele que corten un árbol, incluso que lo poden; por eso una de mis inspiraciones más recurrentes es la ecología. Me gusta la buena música. También me agrada el teatro y la danza, aunque voy poco. Me encantaría bailar, pero no sé. Visito museos y, sobre todo, galerías de artes plásticas.

--¿TEMAS PREFERIDOS?
--Trabajo todos los temas posibles y no me caso con ninguno en particular.
Hago caricaturas de la ecología, el hombre en todas sus facetas, la sociedad, la paz, el burocratismo, los sentimientos humanos, etc. He hecho humor con algún matiz erótico, pero no es de mis temas más comunes. Creo que a veces ese tipo de humor se va más hacia lo comercial que a lo artístico. En mi caso, también considero que el tema del humor erótico no encaja tanto con mi línea de dibujo. Eso es un factor que es preciso tener en cuenta, que el tema y la línea sean congruentes a la hora de expresar el mensaje; y yo noto cuándo un tema acopla y cuándo no. Son detalles artísticos que no se pueden desconocer a la hora de crear. Tales conceptos ya están incorporados a mi quehacer cotidiano, y casi instintivamente mis ideas se centran en aquellos asuntos que mejor se adaptan a mi forma de dibujar. La personalidad hace al artista, genera su modo de crear, su estilo y, sin proponérselo, determina el carácter de su obra. Se forma una interrelación e influencia entre el dibujo y la idea, que se condicionan mutuamente.

--¿QUÉ CONSIDERAS MÁS IMPORTANTE: LA IDEA O EL DIBUJO?
--Las dos cosas son fundamentales. Es como si me preguntaran cuál de los dos pies es más importante para correr. No obstante, una idea muy buena puede salvar a un dibujo deficiente. Pero una idea mala, no hay dibujo que la salve; porque si en esa idea no hay chiste, no hay gracia, la caricatura no sirve. Puede ser un diseño o cualquier otra cosa, pero no es gráfica humorística. Lo perfecto en el humorismo es que la idea y el dibujo estén equilibrados, marchen parejo.

--¿NO TE INTERESA HACER TIRAS CÓMICAS, HISTORIETAS, CREAR ALGÚN PERSONAJE?
--No está entre mis proyectos. Entre 1996-97 estuve haciendo una historieta de una página que se llamaba “Debut”, que publiqué en la revista “Mi Barrio” y en el suplemento “Dedeté”; hice cuatro y luego no seguí. La tira cómica no me motiva. Prefiero hacer el chiste de una sola imagen. No entiendo necesario alargarlo en varios cuadros, cuando con uno basta para expresar la idea. A veces el tema de la historieta lo justifica, pero otras veces no. Con esto no critico a quienes hacen historietas cómicas, respeto otros conceptos sobre el tema. Pero, he comprobado que mis ideas, llegan mejor al lector, resultan más directas y comunican con más efectividad, a través de un solo cuadro, que usando varios.

--HACE ALGO MÁS DE UN LUSTRO MOSTRABAS UN ESTILO DIFERENTE EN TUS DIBUJOS. LUEGO TU LÍNEA HA IDO VARIANDO. TE PROPUSISTE ESE CAMBIO?
--No es que me lo haya propuesto, es un proceso que va ocurriendo solo, sin darte cuenta. Uno no se conforma con lo que hace y sigue buscando maneras de mejorar la línea. Me parece que es un proceso natural de toda actividad, en la que necesariamente debe producirse una constante evolución.

--¿ES CIERTO QUE NUNCA HAS ESTUDIADO DIBUJO?
--Efectivamente, no he matriculado en cursos de dibujo o pintura. Lo que sé lo he aprendido de manera autodidacta. En 1996, quise matricular en el Instituto Superior de Diseño, hice las pruebas. Allí, se dio una anécdota simpática: había que llenar una planilla y poner todos los datos de interés. Yo escribí una relación donde aparecían los premios y menciones obtenidos, hasta entonces, en Anglet, Francia; en Chicago, EE.UU; en el Velocartoon de Lituania; en el Yomiuri Shimbun de Japón, y otros hasta llegar a nueve o diez. Cuando me tocó la entrevista y la sicóloga leyó aquello, me dijo: “Esos premios... ¿Por qué tú pones todas estas mentiras?”
Y no me aceptaron. No tengo título, pero no dejo de superarme.

--¿QUÉ LE RECOMENDARÍAS A ALGUIEN QUE EMPIEZA EN EL HUMORISMO GRÁFICO?
--Trabajar mucho, todos los días. Buscar la mayor información. Oír consejos de la gente, lo mismo los consejos buenos que los malos: todos sirven para ir conformando tu propio criterio. Uno aprende con todo el mundo. Otra cosa importante es no creerse nunca que lo sabe todo, ni que tiene a Dios cogido por las barbas. La clave del éxito está en eso –mucho trabajo-- y constancia; que si hay talento, se van a ver los resultados.

Entrevistó: ISCAJIM

jueves, febrero 16, 2006

¡HASTA SIEMPRE, JUAN CLARO!

De Cuba con humor y amor

(COMENTARIO NO PRECISAMENTE HUMORÍSTICO)

El viernes, 30 de diciembre, a la edad de 83 años, falleció el “Premio Nacional de Literatura 1995”, Jesús Orta Ruiz (el Indio Naborí). Murió en su patria, con la mente clara como el “Juan Claro” que escogió para firmar sus epigramas humorísticos. Y murió montado sobre su incansable corcel de la creación poética.
El deceso ocurrió en medio de los festejos para dar la bienvenida al nuevo aniversario del Triunfo de la Revolución, a esta Revolución a la que tanto él le cantó. Le dijo adiós al mundo tal como se despedía el año 2005, cargado de éxitos y con el ánimo henchido de esperanzas. Por eso su corazón, ni aún apagado, podía estar ajeno a esos festejos de la Patria.
Todo el pueblo se estremeció ante la pérdida de alguien tan querido, tan noble y talentoso, tan firme y consecuente con sus raíces y sus principios. Despedimos al poeta de lo grande y lo pequeño, al bardo del surco y la trinchera, que no rindió su pluma cuando quedó ciego, porque no importaba que hubiera noche en sus pupilas, si el sol de la poesía no se ponía nunca en su alma. Y como parte de ese pueblo, lo sentimos hondamente sus compañeros de Palante, que lo tuvimos tan cerca, como uno más del colectivo durante mucho tiempo.
Naborí tuvo el mérito histórico de ser el poeta que asumió bajo su responsabilidad la tarea de crear la página campesina Dímelo cantando, dentro del entonces semanario Palante, a sólo dos meses de fundado el periódico. Y comenzó esta tarea con una "CARTA A LOS DECIMISTAS CAMPESINOS”, fechada el 11 de diciembre de 1961, y de la cual extraemos los siguientes párrafos:
“El semanario PA’LANTE Y PA’LANTE ha creído un deber crear una sección para tus versos, para tus sentidas décimas criollas, de modo que toda Cuba y América Latina puedan conocer cómo piensan, sienten y cantan nuestros guajiros liberados.”
“Puedes enviarme tus décimas y hacerme consultas en cuanto a la estructura del verso, los elementos esenciales de la poesía y la función del artista en esta hora histórica de la Patria y del mundo”.

Así nacía su vínculo con los palanteros, hace 44 años.
A mediados de los 60, la página campesina se denominó Vivimos en campo alegre, pero siguió “a cargo del Indio Naborí”, con sus epigramas y cuentos costumbristas, además de las colaboraciones que se recibían. Años más tarde, cedió ese espacio al poeta Chanito Isidrón; pero tras la muerte de este, Naborí retomó la responsabilidad de dicha sección, el 30 de marzo de 1987, nuevamente con el nombre de Dímelo cantando, y acuñó definitivamente el seudónimo de “Juan Claro” para firmar sus “Epigramas”, muchos de ellos con sátiras de actualidad contra el imperialismo y sus lacayos, y para criticar las lacras del pasado y nuestras propias deficiencias.
Naborí, con sus Epigramas de Juan Claro, continuó en Palante, atendiendo la sección, hasta que la ausencia de vista ya no se lo permitió.
Hace algún tiempo, de visita en su casa, le comenté que había conocido que un mercenario de la pluma al servicio de la mafia de Miami, estaba usurpando el nombre de “Juan Claro”, para atacar a la Revolución. Como respuesta, Jesús Orta, improvisó este Epigrama, que escribí en mi libreta de notas. Su texto aún permanecía inédito, y la vida quiso que fuera su última colaboración para Palante. Dice:

Uno que se vende caro,/ aunque es poco su valor,
me roba en el exterior / mi seudónimo “Juan Claro”.
Así denomina faro / al más tenebroso muro,
y dice puro a lo impuro / en la tierra del Tío Sam;
puede quedarse con JUAN, / quite CLARO y ponga OSCURO.//

Al terminar de dictármelo, me pidió que la firma apareciera así: “Juan Claro, (El verdadero, que dice verdades claritas como el agua).

En la Feria Internacional del Libro, celebrada en la Habana, en el 2005, se presentó el libro Epigramas de Juan Claro, donde se recogen algunas de sus piezas de humor, la mayoría aparecidas en Palante.
Naborí, --nuestro Juan Claro--, legó al mundo de las letras hispanoamericanas una extensa obra de profundo vuelo literario, pero también de rico contenido satírico y de humor costumbrista, que espera por los estudiosos.
Era un humorista fino y que sabía manejar de manera magistral las sutilezas del idioma, muy hábil en los juegos de palabras y en el uso del doble sentido en su carácter más amplio. Sabía improvisar el chiste con la delicadeza de un orfebre, aún cuando pareciera estar serio.
Por eso, cuando lo vi por última vez en la funeraria, me hizo recordar aquella “Elegía Jocoseria” que él le dedicó a su hermano José, y que terminaba diciendo:
“...en el gris ataúd. Tu rostro yerto
no me dio la impresión de un rostro triste
porque no parecías estar muerto,
sino pensando seriamente un chiste”.

Autor ISCAJIM

sábado, enero 28, 2006

JOSÉ MARTÍ EN LA CARICATURA

(ARTÍCULO SOBRE UN TEMA DE HUMOR)

Mis queridos lectores:
Hoy 28 de Enero se cumple un aniversario más del natalicio de José Martí, y como homenaje al Apóstol y Héroe Nacional de Cuba, he querido ofrecerles el siguiente trabajo, donde hago un análisis de cómo los humoristas gráficos cubanos han reflejado la imagen de éste, a través del arte de la caricatura. Al texto original se puede acceder en la página Web del periódico trabajadores (donde aparecen las ILUSTRACIONES que se mencionan aquí), y que les recomiendo visistar:
< www.trabajadores.co.cu/jose-marti/caricatura.htm >


MARTI EN LA CARICATURA

Mientras atendía el desarrollo de la Conferencia Internacional Monetaria, reunida en Washington, José Martí realizó dibujos en su libreta de apuntes, entre ellos una pequeña autocaricatura de su rostro, que se ha hecho famosa.

Si Martí fue capaz de auto caricaturizarse, con sorprendente manejo de la síntesis y exagerando los elementos anatómicos de su fisonomía, demostraba no sólo estar en posesión de las llaves que conducen a una buena factura en el reflejo humorístico del individuo, de manera gráfica, sino que además, era capaz de valorar con justeza este arte, tan incomprendido y a veces rechazado en el mundo.

De esa forma práctica, más efectiva que cualquier declaración teórica, José Martí dio un explícito apoyo a la caricatura personal, y dejó para la posteridad un sólido estímulo a todos los artistas que la ejercen como parte de la cultura universal.

Posiblemente, todos los caricaturistas cubanos de renombre, en algún momento de sus vidas, honraron su pluma con el rostro del Maestro, haciendo realidad aquel pensamiento suyo de que “honrar, honra”.

En la publicación original de este texto, en la edición digital del periódico Trabajadores, aparece una escueta galería de imágenes martianas de diferentes épocas y estilos, particularmente las que se mencionan en este artículo. El lector puede acceder a este material en el sitio Web < www.trabajadores.co.cu/jose-marti/caricatura.htm >

Las primeras que encontramos pertenecen a Ponce de León y a A. Suris. Fueron realizadas en los años finales de la década del 20, del pasado siglo, con innegable influencia del cubismo. Se basa fundamentalmente en la superposición de una gran circunferencia sobre un triángulo, para componer su cara. La extraordinaria economía de líneas y el magistral tratamiento geométrico de los rasgos faciales, lejos de reflejar sencillez en la composición de la imagen, arrojan una obra laboriosa y compleja; ya que para llegar a tal resultado, los autores debieron pasar por un proceso minucioso de síntesis de los elementos faciales, que se complementan necesariamente con una interpretación plástica de las cualidades intelectuales y humanas del personaje.

Hay que decir que la verdadera caricatura personal es aquella que trasciende por su valor artístico; porque penetra más allá de lo puramente formal y sabe captar al individuo integralmente, su sicología, sus rasgos espirituales. Y en estas obras, como en las otras que hemos seleccionado, no está sólo el Martí que se ve desde afuera, sino también el hombre de grandes ideales y proyección universal. No es raro que sea su amplia frente --todo un símbolo del gran pensador--, un factor predominante en sus representaciones.

Juan David, el máximo exponente de la caricatura personal en Cuba, lo reflejó de forma similar. No obstante, al colocarlo de medio perfil, rompe con el patrón simétrico que habían empleado sus predecesores; su Martí no se limita a los aspectos faciales. Nos da su figura de busto, con el traje y los detalles del vestuario correspondientes; es una imagen que nos hace recordar las fotos que nos llegaron de la época.

Con una línea más fuerte y acentuada, como remarcando todo el conjunto, Vidal representa al Apóstol de frente, recordando la posición clásica frontal, simétrica, pero incorporándole, como en el caso de David, la indumentaria.

Chago, el dibujante guerrillero de la Sierra Maestra, autor de “Julito 26”, nos legó también su interpretación plástica del Maestro, en la que, como al descuido, cual si soltara manchas con su pincel sobre el papel, va conformando el rostro, de manera inconfundible.

En la tempera de José Luis hay un Martí con evidente influencia de Ponce de León, en el tratamiento de los ojos, pero que ha ido perdiendo parte de la rigidez geométrica, flexibiliza sus contornos, lo extiende a medio cuerpo y enriquece la figura con los recursos que le ofrece la pintura.

Otro tanto ocurre con la representación que hace Luis Wilson, decano de los humoristas gráficos cubanos, quien no escapa al tratamiento del rostro martiano a partir de la combinación geométrica de una circunferencia (la que se hace evidente en el trazo de los ojos) y un triángulo, pero que esta vez devienen un corazón. O sea, se establece cierta relación casi subliminal entre Martí y un corazón: el hombre y su “amor, madre, a la Patria”. Es además, no un individuo posando, estático, sino que actúa, el Martí en plena faena intelectual, escribiendo, expresando inmortales ideas y batallando con su mejor arma: la palabra.

Por su parte, la caricatura de Martí hecha por Eduardo Abela no es una obra que pretenda sencillamente reflejar la imagen del Maestro sino que forma parte de un conjunto, se incorpora como un elemento del mensaje crítico al sistema. Abela inserta a Martí dentro de su gráfica humorística de prensa, en el acontecer político cotidiano. “El Bobo” le habla al Martí del cuadro, o sube al cielo a dialogar con él, de manera natural, como se le habla a alguien capaz de comprenderlo y dolerse de los problemas de la ciudadanía, durante la dictadura machadista, en el primer tercio del siglo XX.

En lo estético, la caricatura del pintor costumbrista y humorista gráfico, Eduardo Abela, se nos presenta sin grandes pretensiones artísticas, lo que no le quita valor plástico y una gran fuerza de comunicación con el lector. En resumen, es una caricatura bien lograda, que va más allá de la sátira circunstancial que le sirve de marco, y sorprende por su sencillez de trazos y la soltura de sus líneas. Es el primer intento por acercar a Martí a nuestra realidad republicana, a las nuevas batallas por una Cuba mejor.

Además de aquellas donde nuestro Héroe Nacional tiene un lugar coprotagónico dentro de la escena, la figura martiana es recurrente en la obra satírica de Abela, quien lo presenta en una foto de pared, omnipresente en el panorama político convulso, cual símbolo de valores y aspiraciones populares. En estos casos, la caricatura se obtiene con apenas unas pocas líneas, en un alarde de sencillez que logra su propósito de comunicación, a tal grado que en algunas obras ya no puede decirse de que sea una caricatura como tal, sino una mera convención gráfica establecida entre el artista y el lector, para interpretar que ahí está Martí.

Mención especial merece una caricatura hecha en la década de los 90 por el dibujante y grabador Tomy (Tomás Rodríguez Zayas), perteneciente éste a la pléyade de buenos humoristas surgidos bajo el influjo cultural de la Revolución. En ella vemos al Apóstol, no en un retrato o como un ente celestial entre nubes, a quien expresarle las angustias y añoranzas populares, sino como un ser de carne y hueso, un hombre vivo incorporado a la realidad nacional, sobreponiéndose a las dificultades del bloqueo norteamericano, librando las nuevas batallas cotidianas de la Patria. En esta pintura se representa al Héroe Nacional cubano como un revolucionario más, un hombre de pueblo, en el ambiente hogareño propio del trabajador manual o intelectual comprometido, en su mesita de trabajo, rodeado de muebles y enseres que son símbolos de la vida actual del cubano: libros y flores, un reloj y un radio, el machete mambí y la foto del Che, una bicicleta y la ventana abierta hacia la calle, en comunicación con la sociedad, por donde entra la luz.

Esta obra fue ganadora del primer premio en su categoría, durante la XI Bienal Internacional del Humor, en San Antonio de los Baños, Cuba, y reproducida posteriormente como un mural en una de las paredes del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, en la capital cubana.

Años antes, en la década del 80, el dibujante Francisco Blanco, hizo una interpretación de la imagen de Martí digna de aparecer en esta galería por su originalidad. Es el rostro del Apóstol formado con letras, combinando el blanco y el negro. Pero no es un simple ejercicio de diseño gráfico, ni un mero experimento dentro del universo de la letrigrafía, sino una obra de mucho mayor alcance, donde se integran la imagen del hombre y su pensamiento, como un todo indisoluble, expresando un fragmento de su carta inconclusa, en vísperas de su muerte, donde Martí revela claramente los propósitos patrióticos y antimperialistas de su lucha.

Esta caricatura de notable valor por la manera sencilla y directa de comunicar una idea y por el impacto de su contenido revolucionario, apareció por primera vez como portada del periódico humorístico Palante.

Esta breve selección sirve de muestra de cómo José Martí ha estado siempre presente en el corazón los artistas plásticos cubanos; y la multiplicidad de formas ideadas para representarlo desde la óptica de la caricatura. Estamos seguros también de que muchas otras serán las nuevas interpretaciones que de él harán nuestros creadores presentes y futuros, como homenaje al más universal de los cubanos, ejemplo y guía del pensamiento revolucionario y latinoamericanista.

Autor: ISCAJIM

lunes, diciembre 26, 2005

EXPOSICIÓN HOMENAJE A AL HIRSCHFELD EN LA HABANA

(INFORMACION SOBRE UNA EXPOSICIÓN POCO COMÚN)

Queridos amigos lectores:
A continuación les voy a reproducir la nota informativa que reporté para la página cultural del periódico cubano TRABAJADORES, en su edición digital, a la que se puede acceder a través de su página web: www.trabajadores.co.cu o www.trabajadores.cubaweb.cu
Cuando lean la información comprenderán que realmente se trata de un homenaje no muy común, sobre todo porque la protagonista es una mujer con vocación para el humorismo, y esto ya de por sí es bastante raro en el mundo.

HOMENAJE A AL HIRSCHFELD EN LA HABANA

A nadie le debe extrañar que se le haga un homenaje al célebre caricaturista norteamericano Al Hirschfeld en un país como Cuba, donde se desarrolla uno de los más impetuosos movimientos culturales internacionales del mundo actual; pero seguramente a muchos sorprenderá la peculiaridad de dicho reconocimiento.

La idea corresponde a la artesana artista Xiomara Rodríguez, quien ha querido mediante su obra en la especialidad de Pacth Work reproducir una selección de las caricaturas personales dibujadas por el citado humorista estadounidense, recientemente fallecido.

Mientras la mayor parte de los artesanos artistas que trabajan la técnica del parcheado en tela, centran su interés en plasmar paisajes campestres y urbanos, objetos diversos de la vida cotidiana, frutas, flores, plantas y animales, en el caso de Xiomara esta encaminó su búsqueda hacia la reproducción de rostros de personalidades destacadas, a través de la línea de la caricatura.

Normalmente Xiomara se basa para su trabajo en el aporte de algunos de los más experimentados humoristas gráficos de la Isla, entre los que figura el muchas veces premiado Raval, quien le ha cedido no pocos de sus diseños, y que se muestra orgulloso la magistral forma en que la “caricaturista de la aguja y el hilo” logra reflejar tales piezas.

La primera muestra en homenaje a Hirschfeld la realizó Xiomara en la Bienal Internacional del Humor de San Antonio de los Baños, la “villa del humor”, localidad situada a unos 35 Km de La Habana. Y el éxito obtenido en aquella primera experiencia, unido a las reiteradas solicitudes de que se expusieran dichas obras en una sala de mayor acceso para el amplio público, determinaron que se organizara esta segunda muestra en una de las galerías más céntricas de Cuba: la “Juan David”, en el Centro Cultural Yara, en plena Rampa capitalina, frente al hotel Habana Libre.

Para esta exhibición Xiomara seleccionó casi una veintena de piezas, todas basadas en diseños del longevo y afamado caricaturista. Además de la del propio Al Hirschfeld, figuran Woody Allen, Woopy Golber, Frank Sinatra, Humphrey Bogart, Margo Feidem, Alfred Hitchcok, el Gordo y el Flaco, Charles Chaplin y Barbra Streisand, entre otros.

Como detalles novedosos en esta ocasión, la autora colocó al lado de su pieza parcheada, la caricatura de Al Hirschfeld que le sirvió de modelo, lo que permite a los visitantes comparar el dibujo original con su interpretación en tela, y que ha despertado numerosas expresiones de admiración.

La exposición, que fue inaugurada con la presencia de un nutrido grupo de profesionales del arte de hacer reír, aficionados al humorismo y otros invitados, estará abierta al público hasta el 9 de enero del 2006.

Uno de los turistas que visitaron la muestra, expresó a este corresponsal elogios sobre la versatilidad que adquiere el panorama artístico cubano y su amplio y desprejuiciado vínculo con lo mejor de la cultura universal, en todas sus manifestaciones. Otro visitante comentó el interés que esta modalidad de caricaturas seguramente despertará entre los coleccionistas seguidores de la obra de Hirschfeld, pues, sin dudas, representa una forma artística diferente de ver al consagrado dibujante norteamericano, a través de los ojos y del talento de una mujer con especiales dotes para el humorismo. “Es una pena –agregó-- que el bloqueo yanqui contra Cuba, impida a los ciudadanos de ese país ver personalmente esta sui generis exposición”.

Reportó Iscajim
iscajim@hotmail.com

FELICIDADES EN EL NUEVO AÑO

A todos los amigos lectores que contacten con mi blog,
les deseo MUCHAS FELICIDADES en el 2006.
que sea un AÑO LLENO DE PAZ Y ALEGRÍA para todos
y en todos los rincones del planeta.
Que los mejores sueños se hagan realidad,
que se eliminen las guerras, el hambre, la incultura
y todas las causas de sufrimientos que puedan eliminarse
por medio de la buena voluntad de los pueblos y sus líderes.
Que se hagan realidad cada día la amistad, la armonía, el amor y la risa.


Les desea de corazón, su amigo ISCAJIM